Una
mariposa es un invertebrado
perteneciente al Orden Lepidoptera, que significa ‘alas escamosas’
(lepis = escama, pteron = ala). Estos
insectos se caracterizan por tener un ciclo de vida muy
complejo. Todas las mariposas pasan por un increíble proceso de
transformación llamado metamorfosis,
que puede durar desde un mes hasta un año. En su etapa adulta, las
mariposas tienen seis patas y cuatro alas de
colores muy vistosos.
Foto por: Angel Ruiz
Existen dos grupos grandes dentro
del Orden Lepidoptera: las mariposas
diurnas (o simplemente mariposas) y
las nocturnas, conocidas también como alevillas o polillas. Las
mariposas se distinguen porque son activas de día, tienen colores
brillantes y al posarse sus alas cierran hacia arriba. Además sus
antenas terminan en un botoncito. Por su parte,
las alevillas, tienen una apariencia velluda y menos delicada,
coloración poco llamativa y antenas ramificadas. Al posarse, sus alas
se acomodan a los lados del cuerpo, con las alas superiores tapando
las inferiores. Dentro de estos dos grupos principales, puede haber
muchas otras subdivisiones.
Ciclo de vida y
metamorfosis
Las mariposas llevan a cabo una
serie de cambios extraordinarios. Su vida consiste de cuatro etapas:
huevo, oruga (larva), crisálida (pupa) y adulto (imago).
Huevo
- son pequeños, de diversos colores y formas y con unos diminutos
poros para el intercambio de gases. La hembra los coloca con una pega
especial en su planta hospedera. Esta etapa dura unos pocos días.
Oruga o
larva - su función es comer y almacenar energía. Las orugas
sólo pueden alimentarse de su planta hospedera. Mientras crecen tienen
que mudar su esqueleto externo (exoesqueleto) varias veces hasta
llegar al tamaño necesario para la próxima etapa.
Crisálida o
pupa - en esta etapa, la oruga muda por última vez su
exoesqueleto y queda encerrada en éste. A esto se le llama pupa y es
donde ocurre una reorganización del cuerpo para dar lugar al adulto.
Adulto
- la mariposa sale de la pupa lista para volar, buscar alimento y
encontrar pareja.
Diagrama
del Ciclo de Vida
Coloración
Camuflaje y coloración
Foto por: Angel Ruiz
Foto por: Angel Ruiz
Las mariposas tienen patrones de
coloración muy variados que le ayudan a comunicarse entre ellas y
otros organismos. Sus alas están cubiertas de muchas escamas pequeñas,
arregladas en forma de tejas, que atrapan, reflejan y redirigen la luz
del Sol, dando lugar a efectos de iridiscencia (tornasol) y a la mayor
parte de los colores. Los colores negros y marrones de las alas muchas
veces son dados por pigmentos.
La coloración en las mariposas
sirve para:
Protección
- les ayuda a confundirse con el
ambiente (ej: hojas), o por el contrario, advierten a los posibles
depredadores que son venenosas o tóxicas.
Comunicación
- los colores y patrones visuales ayudan a que puedan localizarse y
encontrar pareja.
Termoregulación
- las mariposas son ectotémicas, o sea, dependen de la luz solar para
aumentar su temperatura. Por lo tanto, los colores oscuros ayudan a la
absorción de energía (calor), mientras los brillantes reflejan la luz
evitando el sobrecalentamiento.
Defensas
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Así ven las mariposas
Además de los patrones de coloración de advertencia o de camuflaje,
las mariposas presentan muchas otras defensas contra depredadores. Por
ejemplo, algunas larvas tienen espinas, protuberancias o cerdas
tóxicas, otras pueden inflar parte de su cuerpo para verse más grandes
o rociar químicos apestosos si son molestadas. Algunas larvas de
mariposas se alimentan de plantas con toxinas y las incorporan a sus
tejidos para volverse venenosas. En otras ocasiones, algunas larvas
producen un néctar que les dan a las hormigas a cambio de que las
defiendan contra los depredadores.